
Programa de acompañamiento individualizado para mujeres que cuidan de un familiar con demencia
Si terminas cada día sin energía, sintiéndote sola y con la sensación de que ya no puedes más... esto es para ti. Porque cuidar no debería significar perderte a ti misma en el proceso.

El problema no es que no sepas cuidar. El problema es que nadie te ha enseñado a cuidar sin romperte.
El agotamiento no es solo estar cansada. Es mucho más profundo que eso.
AGOTAMIENTO FÍSICO
Es el cuerpo que pesa. Es despertarte más cansada de lo que te acostaste.
Es arrastrarte por la casa mientras cuidas, mientras haces gestiones, mientras respondes a mil demandas. Tu espalda duele. Tus piernas tiemblan. Te falta aire. Y aún así, no puedes parar.
AGOTAMIENTO EMOCIONAL
Es sentir que estás a punto de llorar... o de gritar... o de apagarte.
Es estar en alerta todo el día y vivir como si cualquier cosa pudiera desbordarte. Es amar profundamente... y al mismo tiempo sentir rabia, culpa, tristeza, miedo, soledad.
AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO
Es tener la mente llena de decisiones, dudas, escenarios, tareas que nunca se acaban.
Es vivir en la duda constante: ¿lo llevo a urgencias? ¿Lo dejo dormir? ¿Pido ayuda? ¿Sigo así? Es olvidarte incluso de lo que tú necesitas.
CALMA no es simplemente "estar tranquila".
En el proceso de cuidado de un familiar con demencia, la calma es una conquista. Es el resultado de tener claridad, sentirte sostenida, dejar de vivir a la defensiva, poder parar sin culpa, respirar sin miedo.
Es ese estado en el que la urgencia ya no domina tu día a día y puedes actuar desde un lugar más sereno, presente y centrado.

Soy Elena Gastó, y llevo más de 15 años acompañando a mujeres que cuidan de familiares con demencia. He estado al lado de cientos de familias que convivían con este diagnóstico, viviendo con ellas cada etapa del proceso.
Me formé en Atención Centrada en la Persona (ACP) y comprendí algo fundamental: era hora de poner también a la persona cuidadora en el centro. Porque si ella se derrumba, el sistema también cae.
Desde mi marca personal y la comunidad DOKO —que en japonés significa cuidar— acompaño a mujeres como tú, que están agotadas, desbordadas, y a veces sienten que se están perdiendo a sí mismas en el intento de sostenerlo todo.
Mi enfoque es claro: profesional, basado en la evidencia, pero también humano, cálido y profundamente empático. Te miro a ti, cuidadora, como el verdadero eje del sistema de cuidado.
Un acompañamiento de 3 meses diseñado específicamente para ti, que cuidas y necesitas cuidarte
Sesión inicial de valoración
60 minutos para definir donde poner el foco y plantear objetivos personalizados
3 meses de seguimiento
Con dos sesiones individuales online de 60 minutos al mes
Apoyo continuo vía Telegram
Respuestas en máximo 24h laborables de lunes a viernes
Material personalizado
Cada 15 días (vídeos, PDF, audios) adaptados a tu proceso en especifico
Acceso gratuito a la plataforma DOKO
Plataforma para cuidadores, durante toda la duración del programa
Sesión de cierre extra
Con materiales específicos para dar continuidad al proceso
El acompañamiento se adapta a tu realidad. Las sesiones son flexibles y el material está diseñado para implementarse en tu día a día sin añadir más carga.
Perfecto, de eso se trata. En la primera consulta nos sentamos, miramos tu situación con calma y vemos juntas el paso a paso que mejor te va.
Tienes acceso directo a mí vía Telegram durante todo el proceso. El acompañamiento se adapta a tu realidad, no al revés.
Habrá ambas porque ambas son imprescindibles. Te acompaño emocionalmente, pero también te ofrezco recursos, ideas y herramientas concretas para tu día a día.
Esta no es solo una inversión económica, es una inversión en tu bienestar y en tu capacidad de cuidar desde un lugar más sano y sostenible.
El agotamiento no dejará de empeorar por sí solo. Cada día que pasa sin herramientas adecuadas, el desgaste se hace más profundo. No esperes más.

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